viernes, 24 de febrero de 2012

“Carta al verdadero y más puro sentimiento de amor”



Bebesita mía:

¡Hoy te saludo por primera vez en la vida, amor de mi corazón! Te saludo desde una hoja de papel que bien refleja la excitación de este momento. A tan solo unas horas de asomarte al mundo, quiero decirte que éste, tu tío consentido, te ha venido esperando desde hace ya bastante tiempo. Inclusive, no solamente lo hemos hecho las personas que en casa te llenaremos de cuidados y atenciones, sino también un sinnúmero de personas que comparten con tu familia el sentimiento que provoca tu llegada tan anhelada. Muchos de nosotros sentimos que, desde el día de tu nacimiento, el mundo como lo conocemos hasta ahora habrá cambiado para siempre. Serás ese detalle que nos provoque una mudanza; que transforme la rutina y que ensalce a nuestro ser. Yo por lo menos ya lo he venido experimentando; ese cambio de sensaciones desde que supe que ibas y que estabas, Porvenir.

Antes, y primero que nada, quiero platicarte sobre el mundo en el presente. Quiero advertirte que, desgraciadamente, éste no se encuentra hoy en día en su mejor carta de presentación para con el prójimo. Actualmente, el planeta tierra sufre por nosotros; por lo que al hombre le estimula esa sed de consumismo y conveniencia ilimitada provocada por adaptarse a un modelo y a una filosofía de existencia bastante equivocada, que lo único que enardece es un sentido de falsa complacencia y de plena autodestrucción, por no saber respetarlo y valorarlo como “La casa de todos nosotros”, que nuestro papito DIOS nos dio para vivir en conjunta armonía. Y por si fuera poco, aunado a ello, el hombre de esta época muchas veces no es capaz ni siquiera de respetarse a sí mismo, porque se deja llevar casi siempre por la misma condición humana que lo aleja de lo divino. De placeres tan inmensos como el que estoy haciendo ahora, amor mío: ¡Expresarnos con alegría! De vivir con el espíritu, y de pensar y actuar permanentemente y ante todo motivados por lo que siente nuestro corazón. El problema en este contexto es que, debido a que Diosito quiso que fuéramos los seres vivos más inteligentes de la creación, muchas veces abusamos de ello y maltratamos sin razón alguna a la madre naturaleza; a los lindos animalitos que nos hacen tan felices y que han buscado cohabitar entre nosotros desde hace mucho, pero mucho tiempo. Lo bueno para usted, señorita hermosa, es que los habitantes y personas más cercanas y queridas por el hogar a donde usted apenas llega respetan mucho el sentido de la vida y el valor que tiene ésta por sobre todas las cosas, en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Buscamos entregarnos “casi siempre” (un día te explicaré porqué te digo ahora “casi siempre”, princesa bella) a las causas más nobles y a los ideales más transparentes. A esas cosas por las que seres humanos como tu abuela y tu abuelo dedican su tiempo, su mente y su energía a toda hora y en todo momento. ¡Tendrás por escuela a los mejores maestros! A los seres más amorosos –tus padres y tus abuelos- que yo he conocido a lo largo de éstos 27 años de vida. Quiérelos mucho, aprende siempre mucho de ellos, pero ¡MUCHO OJO eh!: nunca abuses de tu condición superdotada, ni cometas los mismos errores que ha cometido su más rebelde y dificultoso pupilo. Bajo estas primeras premisas: ¡Bienvenida al mundo, cachorrita de febrero!

Ahora bien, en esta segunda parte de tu primera “perro-carta”, quiero platicarte sobre lo que siente tu tío “El Perrosaurio” en el fondo de su corazón. Cierta, cruda e innegablemente, tu tío es una de esas personas que nacieron para vivir y sentir la vida intensamente. Tu tío es un hombre sumamente bendecido por el destino, que muchas veces por esa misma condición ha abusado –hasta cansarse- de su ineludible, encantadora y ambivalente maldición. De poder apoderarse de la media ó del extremo; de gustarle, de igual forma, lo malvado y lo benévolo; de ser un calor perene ó un glacial en desapego; y de actuar por realidades, sin vivirlas en su sueños.

Este hombre que hoy te escribe desde el desnudo de su alma y sin censura en la boca, es el mismo que a veces calla sus sentimientos más profundos y sus emociones más agudas. Te voy a decir anticipadamente la lección más importante que he aprendido a lo largo de mi camino, caminante en arrullo. El amor para con aquel prójimo que te complementa en perfección maravillosa única e irrepetible, solo se manifiesta tan solo una vez desde la pura esencia de su etérea compatibilidad; en los detalles más sencillos y extraordinarios del gran entorno. Solo una vez los hombres logramos descubrir a ese espíritu gemelo capaz de provocar vida buena dentro de la vida misma, amor mío; que entre risas de alegría se convierte en tu refugio; que entre sueños y entre anhelos se convierte en tu motor. ¿Sabes algo, Luna Ethienette? Cuando encuentres a ese alguien, ¡NUNCA DEJES DE LUCHAR! Porque nunca se equivoca el misterio que provocan los azares de un destino que se puede reencontrar. Y por ese sentimiento de esperanza en perspectiva existente en todas y cada una de las cosas naturalmente más sinceras, primorosas y formidables de este mundo, bebechita mía, las personas logramos vencernos a nosotros mismos y así obtener, merecidamente, la versión más acercada de nuestro ideal de perfección.

Gracias a tu llegada, hoy doblemente se encuentra motivada esa batalla eterna que tu tío vive y libra día con día en su complejo interior. Hoy gracias a la venida de tu hermoso y noble ser, el amor que existe entre tu tío y su dulce y gran concepto de amor es capaz de renovarse en tus ojos y en tu piel; porque el cúmulo de acciones que ahora estoy por descubrir, enfocadas van contigo por el sabio y fiel destino, pero gracias a que antes, porque ya las conocía, tengo enormes energías para ser hoy más por ti.

Lunita bella: Las mejores cosas en esta vida son siempre PARA uno mismo. Pero hay veces que ellas mismas no fueron provocadas tan solo POR uno mismo. Uno siempre se las debe a personas super especiales que están a la par –en amor y en sentimiento- de personitas como tú. Y es GRACIAS a esos lindos y bonitos seresitos que uno debe de estar siempre y –ante todo momento- agradecido por la vida, recordando que aquí existen y que siempre existirán…


¡Bienvenida y bendecida seas por siempre, Bebesita hermosa!

¡Bendecida y venerada seas por siempre, dulce amor que existe en mi corazón!


Te ama con locura, tu loco tío “Perro” :)